Hiltl, el Restaurante Vegetariano más antiguo de la historia

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Ambrosius Hiltl compró un restaurante en Zúrich en 1903 y promovió el vegatarianismo en el mundo como una manera de aliviar los males de la salud.

Actualmente el vegetarianismo es visto como una práctica normal e incluso de moda. Pero hace más de cien años, cuando abrió el Hiltl en Zúrich, el restaurante vegetariano más antiguo del mundo, era una historia completamente diferente. Muchas personas preferían entrar por la puerta trasera para que nadie los viera allí.

Los suizos siempre han sido amantes de la carne. En aquella época, si no comías carne significaba que no tenías dinero. Así que el vegetarianismo era visto con vergüenza. Pero ello no detuvo a Ambrosius Hiltl, quien adoptó el vegetarianismo como una manera de aliviar su dolor de artritis reumática. El consejo vino de su doctor quien era parte de la escuela de pensamiento que pensaba que los vegetales crudos, las frutas y las nueces pueden aliviar casi cualquier mal.

Hiltl compró el restaurante vegetariano de Zúrich, llamado Teetotaller Café, y así, en 1903, nació el Hiltl. El menú vegetariano atrajo sobretodo a mujeres, artistas, escritores, religiosos (que querían comida Kosher) y a aquellos con problemas de salud. Y mientras otros restaurantes tradicionales sufrieron durante el periodo de post-guerra, el Hiltl siguió operando sin interrupciones.

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Ahora el Hiltl tiene más de cien opciones en el menú y tiene tres pisos para sentar a más de quinientas personas. Su especialidad es la comida hindú (el curry, sobre todo), ya que la esposa de su nieto viajó a India y trajo de regreso recetas vegetarianas de allá. El Hiltl, por lo tanto, allanó el camino no sólo para el vegetarianismo bien visto sino también para la ola de “comida experimental” que marcó los años 60 y 70.

Baste ver las fotografías para ver los deliciosos y frescos platillos que se sirven allí, en el primer y más valiente restaurante vegetariano de la historia occidental.

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Fuente: http://www.hiltl.ch/website/

Fotos de la triste vida de los animales en cautiverio

En una conmovedora y desgarradora exposición de fotografía llena de talento, el artista Gaston Lacombe ha documentado la vida de los animales de los zoológicos de todo el mundo en un esfuerzo por crear conciencia sobre la difícil situación de los animales en cautiverio.

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 Los zoológicos han sido durante mucho tiempo una fuente de discordia entre los amantes de los animales. El mejor de los zoológicos proporcionan hogares para los animales silvestres rescatados y son de gran valor para la investigación, la rehabilitación y la educación. Por otra parte, existen muchos parques zoológicos sólo para el propósito de hacer dinero, a menudo a expensas de los animales.

   Para realizar la exposición, el Lacombe ha viajado por los cinco continentes, tomando fotos de animales en cautiverio, en nueve países distintos, incluyendo los EE.UU. y Canadá. La mayoría de la gente al ver la exposición, piensa que la mayoría de las aterradoras imágenes, están realizadas lejos América el Norte, pero nada más lejos de la realidad. La mitad de ellas son de allí. De hecho, “ha visto algunos de los peores hábitats de los animales en los EE.UU. y Canadá”.

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 Lacombe reconoce que hay muchos parques zoológicos que hacen un gran esfuerzo para proporcionar condiciones de vida adecuadas para los animales. Sin embargo, incluso en estos zoos, las mejores exposiciones son casi siempre reservados para las multitudes atraen a los animales, venta de entradas. Tigres y pandas pueden tener grandes hábitats exuberantes, pero las aves, reptiles y mamíferos menos populares son normalmente en recintos más pequeños, de bajo presupuesto. El fotógrafo también ha visitado los parques zoológicos que son “nada más que lugares de tortura animal, y debe ser cerrado de inmediato”

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 El autor de estas fotografías espera que exposiciones coma la suya pueden crear conciencia y dar voz a los animales que están sufriendo y no pueden hablar por sí mismos. “Los zoológicos también son muy importantes para la educación”, dijo, “pero ¿a qué precio para los animales? ¿Cómo podemos lograr un mejor equilibrio?”

Fotos: Gaston Lacombe

http://gastonlacombe.com/
Fuente: http://www.treehugger.com, http://www.concienciaeco.com/

 

Animal Man: Un superhéroe Vegano y Activista por los Derechos de los Animales.

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En el año 1965, Dave Wood y el artista Carmine Infantino, dieron vida con su imaginación a Bernhard “Buddy” Baker, alias Animal Man, en las páginas de “Strange Adventures #180”. El personaje pasó desapercibido, y no fue hasta fines de los años ’80 que se volvió importante para miles de lectores en todo el mundo.

Entre 1988 y 1990, el escritor escocés Grant Morrison relanzó al personaje para DC Cómics, con arte en los interiores proveído por Chas Truog y Doug Hazlewood, y portadas del legendario Brian Bolland. Animal Man #1 estaba en las estanterías.

Originalmente concebida como una miniserie de 4 números, se convirtió en una serie regular dado el éxito de ventas. La serie abogó por el vegetarianismo y los derechos de los animales, causas que el mismo Morrison apoyaba. Durante los 26 números que escribió, trató temas tan diversos y polémicos como la vivisección, la caza de zorros, las atrocidades de la guerra y la esclavitud en África, la matanza de delfines, la ecología, la explotación animal, e inclusive el rol del hombre en todo aquello y qué puede hacer el mismo para evitarlo.

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Buddy Baker era un cazador cuya profesión llegó a su fin el día en que la explosión de una nave extraterrestre que encuentra durante una de sus salidas de caza le otorga la “colorida” capacidad de utilizar por un tiempo limitado las habilidades de cualquier organismo viviente que se encuentre en las cercanías. Además de convertirse en superhéroe, toma la decisión de hacerse vegetariano, ya que “siente el dolor que experimenta cada animal que muere cerca suyo”. Gracias a sus poderes podía contar con la capacidad de vuelo de un pájaro, la velocidad de una hormiga, los reflejos de una mosca, la fuerza de un elefante, la habilidad de un gusano de regenerar partes de su cuerpo, el cambio de color de un camaleón, y muchas otras, tantas como animales existen o existieron en el planeta Tierra. Además, se caracterizaba por ser un héroe que era padre de familia. Vivía en los suburbios con su esposa Ellen, su hijo Cliff y su hija Maxine. Y siempre los puso a ellos por encima de todo lo demás.

En el año 2012, DC Cómics decidió relanzar toda su línea de historietas con 52 nuevos títulos, buscando una mayor diversidad, apostando a tener entre sus héroes a personajes homosexuales, latinos y de color. Entre estas nuevas 52 historietas, está un nuevo “Animal Man #1,” escrito por Jeff Lemire y dibujado por Travel Forman, en el cual se relanza la vida de Buddy Baker, quien sigue siendo héroe, activista por los derechos de los animales, y ahora, vegano. Más allá de que esta nueva encarnación no es tan directa en su introducción y tratamiento de los derechos de los animales dentro de las aventuras que narra como lo era la etapa de Morrison, sí muestra cómo en la actualidad cada vez más se relacionan los derechos de los animales con el veganismo. Y esto sucede porque este último es una consecuencia lógica y práctica que se desprende del deseo de otorgar y respetar los primeros.

Animal Man #1 es un éxito total en EEUU, y uno de los cómics más vendidos de toda la línea. Miles de jóvenes y adultos leerán las aventuras de este personaje y al menos se preguntarán: ¿Qué tiene que ver el veganismo de su héroe con los derechos de los animales?

Durante la etapa de Morrison, existe una conversación que por primera vez supera las barreras del mundo impreso y el mundo real, entre el escritor y su propio personaje. El escocés le dice a Buddy:

“-Te interesan los animales porque yo quería usarte para llamar la atención de la gente y atraerla a lo que está sucediendo en el mundo. En mi mundo, en el mundo real, no puedo hacer nada con las cosas que me entristecen. Todo lo que puedo hacer es unirme a grupos de protesta y escribir este cómic.” (…) “Podría hablar sobre el tema durante cientos de páginas, doscientas, pero al final todo se resume en 3 palabras: Might makes right. El hombre es capaz de abusar y matar y experimentar en animales simplemente porque es más fuerte que ellos. Fuera de eso, no existe otro terreno moral sobre el cual justificar cualquier tipo de explotación animal.”

En Animal Man #15, historia titulada “The Devil and the Deep Blue Sea”, y ganadora de varios premios, se trata la masacre de delfines en las costas de las Islas Faroe, un evento cultural en el que participan niños y adultos.

Parte de la historia es narrada desde la perspectiva de un delfín que pierde a su pareja y a su cría a manos de un hombre. Al final de la historia, este hombre termina perdido en el mar, sin bote ni posibilidad de salvarse, cara a cara con el delfín cuya familia él mismo le había arrebatado. El cetáceo piensa:

“Él nunca volverá a su hogar solo. Morirá aquí. Aquí en el mundo manchado con nuestra sangre. Morirá. Un día sólo el mundo existirá. No más agonía. No más miedo, en todo el vasto compás del tiempo y el planeta. Un día. Hasta entonces, la matanza continuará. El derramamiento de sangre, la muerte de inocentes. Hasta entonces habrá agresión y dolor y tristeza. Ese es su camino. Ese es el camino de los tristes humanos. Nuestro camino es diferente.”

Y con ese pensamiento, se aleja del humano que acaba de salvar al acercarlo a tierra firme.

Estas historias de ficción tienen un gran valor educativo y llevan a la reflexión, muchas veces incluso más que una simple teoría o prédica, porque los hechos hablan por sí mismos, y la mente humana hace las conexiones necesarias de manera independiente.

A todos nos puede ocurrir un cambio de perspectiva profundo como le sucedió a Buddy Baker. Un hombre común, un cazador, que terminó dando un giro de 180 grados a su vida. Nunca digan nunca. El día puede ser hoy.

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Liberación Animal

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Como todo movimiento social, el de los derechos animales está sostenido racionalmente desde lo filosófico-jurídico. Sus fundamentos abarcan también enfoques multidisciplinarios cuyo punto en común es poner fin al prejuicio y a la discriminación basados en una característica arbitraria. En 1970 el psicólogo inglés Richard Ryder llamó “especismo” a esta discriminación basada en la especie, trazando un paralelo con el racismo y el sexismo. En sus mismas palabras: “Speciesism means hurting others because they are members of another species”. [The Animals’Agenda, Enero/Febrero 1997] Especismo significa dañar a otros porque son miembros de otra especie. Legalmente, esta barrera permite separar a los humanos de todos los demás animales no humanos.

De un lado se resguarda hasta el más trivial interés de una especie. Del otro, el entero mundo animal carece de protección hasta para los intereses más básicos y fundamentales. Sus vidas, su dolor y su libertad son intencionalmente ignorados. Al igual que la naturaleza en su conjunto, el tratamiento es de ‘cosa’ en beneficio de la especie humana. El siglo veintiuno muestra el costo real de ese supuesto “beneficio”.

Para justificar la explotación de los animales, para llevar diariamente a billones a una vida de sufrimiento, para destruirlos a diario y transformarlos en un alimento que no hace a la supervivencia de la especie humana, para tratarlos como esclavos, para reducirlos a cosas, se buscaron “defectos” que colocarían a los humanos en la categoría de “superiores”. Carecen de capacidad de comunicación, decía Descartes. Les falta pensamiento abstracto, apuntaba Locke. Falta de racionalidad, en la idea de Aristóteles. A estos grandes filósofos les faltaba conocimiento de los animales. Todos los mamíferos tienen sus propias formas de comunicación y su capacidad de raciocinio es la suficiente para lo que su especie necesita para ser lo que tiene que ser. Los grandes simios contaron cómo sienten y piensan tras haber aprendido el lenguaje de señas de los sordomudos. Muchos animales son más inteligentes que cantidad de humanos. La superioridad no es una realidad científica sino una construcción cultural.

Tomar a los animales seriamente significa dejar de considerarlos medios para fines e incluirlos en la esfera de las consideraciones éticas humanas. En palabras de Ursula Wolf: “… son objetos de la moral sencillamente todos aquellos seres necesitados de protección, o sea aquéllos con quienes es posible tener consideración, y lo son en tanto que vulnerables. Correlativamente, el objeto de la consideración moral serían las distintas formas de vulnerabilidad y sufrimiento.” Desde la filosofía, el derecho, los estudios de género, la antropología, la etología, la literatura y otras disciplinas, es posible hacer un análisis profundo de las causas que originaron y mantienen la esclavitud y el daño a los animales. La ética biocéntrica, sustentada en la capacidad de seres sintientes de quienes comparten con el humano el enigma de la vida, halla a su vez sustento intelectual en todas estas disciplinas. Pero aunque el basamento de la liberación animal evite la remisión a la simpatía, las relaciones cotidianas con los animales están embebidas de emociones culturales y personales, por lo que la aplicación del pensamiento abstracto puro convive con el acostumbramiento a la desvalorización y el desconocimiento de sus vidas. Justamente, el alejarnos del animal viviente para considerar sólo el producto mercancía que del mismo se deriva, es una de las causas por la que no llegamos a medir el alcance de nuestras elecciones cotidianas.

Muchas veces, hasta no pasar por una intensa situación de sufrimiento y/o cercanía de la muerte, el humano es incapaz de compadecer al Otro padeciente, de cualquier especie. Para los que aluden a “no saber si sufre un animal”, recomendamos no sólo lecturas científicas sino acercamiento sensible y concreto a los más cercanos. El sufrimiento y asesinato de millones de animales es un daño en presente continuo. Y no hay razón que pueda justificarlo.

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Fuente:http://anima.org.ar/index.html

Carreras de Caballos, Correr sin Esperanza….

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Nos suele parecer una bonita estampa la imagen de un caballero, de una princesa o de un héroe montado a lomos de un caballo, o la ficticia relación casi simbiótica del caballo con el humano que lo utiliza como transporte, como medio de subsistencia, como fuerza de trabajo o como “compañero” en actividades deportivas. Incluso muchas veces se propone como alternativa a los vehículos mecánicos por parte de algunas organizaciones ecologistas. Los caballos y yeguas no nacen para que nadie les monte, para correr en carreras, ni para servir a otros. Son animales sociales que pueden vivir hasta 30 años, forman manadas, conviven con sus familias, y se relacionan entre ellos. Son mamíferos que cuidan a sus crías. En manada se protegen de las agresiones externas y de los depredadores, comen, viajan, juegan y cuidan de los pequeños. Son individuos que claramente disfrutan de sus vidas cerca de otros, cuando viven en libertad.

Sus antecesores más antiguos conocidos eran llamados eohippus, más parecidos a zorros que a caballos. No conocemos apenas datos sobre el comportamiento de los caballos antes de ser domesticados ni de sus ancestros, puesto que al humano solo le ha interesado la parte “útil” de este animal, sobre la que se han escrito miles y miles de páginas. Hoy en día, un caballo o yegua nace y es obligado normalmente a servir de por vida a los intereses de un humano, sea como compañía, como forma de divertimento, como negocio, como medio, como utensilio u objeto para practicar un deporte o incluso de como comida. A veces esta forma de sometimiento, es más difícil de entrever y rechazar que otras tales como la caza, tauromaquia, experimentación etc. Pero la utilización de los caballos y las yeguas comparte con las demás áreas de explotación animal, una forma de dominación que implica que los intereses de los caballos y yeguas quedan subordinados a los nuestros, lo que provoca, frustración, tristeza en definitiva sufrimiento, y en muchas ocasiones la muerte.

Las carreras de caballos: hasta los ganadores siempre pierden

Los caballos pueden llegar a pesar 500 kilos, pero tienen piernas sujetas por tobillos del tamaño de los tobillos humanos. A pesar de esto muchos de ellos son sometidos a alcanzar grandes velocidades con un humano subido encima de sus espaldas Los caballos utilizados en las carreras son esclavos, y cuyo final común suele ser la “eutanasia” o el matadero.
En la posición de salida:Los caballos pueden costar mucho dinero, y sus “dueños” quieren el máximo de rentabilidad en la mayoría de los casos. Pasan su existencia rodeados de entrenadores, veterinarios, jockey/amazonas etc. y debido a ello muy difícilmente pueden interactuar con otros caballos y disfrutar de sus vidas. Los caballos de carreras suelen viajar de país en país, de carrera en carrera, de hipódromo en hipódromo, sin ningún lugar al que llamar “hogar”, sin ningún sitio en el que sentirse totalmente a gusto. Quienes más padecen son los que no son “famosos”, estos son metidos en camiones, barcos, etc. transportados enormes distancias en terribles condiciones, con el objetivo de ser “rentables”.
Las yeguas, sufrimiento encubierto, Pero quienes quizás se lleven las peor parte en la cría de caballos, sean las yeguas, como la mayoría de las hembras no humanas vinculadas a la explotación animal, sufren siendo inseminadas para dar a luz caballos, son separados de ellas, y obligadas a sufrir un interminable ciclo de inseminación, parto etc. que acaba con su muerte por inyección letal o directamente en el matadero.

El entrenamiento: Los caballos empiezan el entrenamiento cuando sus esqueletos todavía se están formando, con lo cual están demasiado débiles para alcanzar determinadas velocidades, padecer duros entrenamientos, o llevar a un humano a sus espaldas. Sufren terriblemente mientras son pequeños, por estar separadas de sus madres (a las que echan de menos), y por no poder hacer aquello que desearían. Mientras la mayoría de nuestros hijas aprenden en el colegio, los hijas de las yeguas sufren por un entrenamiento duro, se sienten solos, asustados e indefensos.

La carrera:
Tendones doloridos, huesos rotos, fracturas, y todo ello muchas veces mal diagnosticado por los veterinarios que ocasiona que los caballos sean obligados a correr padeciendo tremendo sufrimiento, se calcula que aprox. 1 de cada 20 caballos no puede acabar las estresantes carreras por el sufrimiento que experimentan durante ellas. Muchas veces estas heridas son incurables, e irrevocables, a pesar de ellos se les somete a operaciones que les causan angustia e incluso más dolor para que “vuelvan a correr”, quienes no mejoran suelen ser eutanasiados (asesinados para evitar al dueño gastos innecesarios).
Los grandes perdedores,Pocos caballos sobreviven a su declive como participantes en carreras, la eutanasia e incluso el matadero suele ser el final de todas estas.

¿Qué puedes hacer?Donde realmente son felices los caballos y las yeguas, es con los suyos en libertad, por ello lo más justo es que rechacemos cualquier forma de utilización de estos individuos, por muy idílica que parezca. Los caballos y las yeguas sufren cuando son montados, cuando son obligados a correr en contra de su voluntad, o a llevar peso, dejémosles ser completamente libres.
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Fuentes:
http://www.defensavegana.com.ar
http://www.igualdadanimal.org