Morir por la piel

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La industria peletera explota y mata miles de animales al año; estos animales viven encerrados en pequeñas jaulas que no son ni remotamente parecidas al ambiente natural donde debieran vivir. Los más valorados son el visón y el zorro. Así es como sufren estos animales:

El visón. En estado natural vive junto a ríos y arroyos; el visón dedicado a la peletería vive en jaulas excesivamente pequeñas (40x40cm) de modo que apenas tiene sitio para moverse en condiciones. Este pequeño animal es especialmente sensible a la alteración de su forma de vida; muchos ejemplares llegan a devorar a sus crías y autolesionarse dejando su propia cola en el hueso.

La manipulación a la que son genéticamente sometidos machos y hembras para conseguir diversos colores de pelaje les produce importantes taras. El visón blanco, el más codiciado, es completamente sordo. Además, las hembras son genéticamente manipuladas para producir más crías provocando alteraciones irreparables en estos animales, aparte de que más del 20% de las crías muere… sin embargo, a la industria peletera este crimen le sale muy rentable.

El zorro. Es también es un animal muy valorado en la industria peletera. Este animal en libertad tiene un territorio de caza de 20-50km2; en su jaula dispone de apenas 0.5m2, lo que explica las alteraciones de carácter y estrés que, igual que los visones, padecen estos animales. Muchos de ellos se niegan a comer, dan vueltas incesantes sobre sí mismos e, igual que aquellos, se autolesionan comiéndose el rabo hasta dejarlo en el hueso.

Para aumentar el número de crías, en esta ocasión se recurre al macho; se le hace producir una mayor cantidad de semen provocándole descargas en los testículos, produciéndole una grave descalcificación y desequilibrios electrolíticos.

La chinchilla. Debido a las descargas recibidas para aumentar el número de crías, pierde sus dientes y se le mata después de explotarla en múltiples camadas.

China: perros y gatos
Por otra parte, en países como China se mata cada año a 2 millones de gatos y perros cuyas pieles son exportadas a Europa y Norteamérica. Los animales mueren de forma atroz, ahorcados, apaleados, despellejados vivos. Esta piel es vendida en objetos como muñecos, llaveros, juguetes para niños y para animales, etc. Si ha comprado o compra objetos de piel o pelo procedentes de países asiáticos ya sabe lo que tiene entre manos.

Agonizar por su piel: electrodos e intoxicación por monóxido, lentas agonías.

Hay varias formas de acabar con estos animales, tratando sobre todo de mantener su piel intacta; una de las más utilizadas es la intoxicación por monóxido de carbono, técnica en la cual se introduce al animal en una pequeña caja en la que se liberará una cantidad de monóxido de carbono, que le producirá una lenta y agónica muerte que dura unos 30 minutos

Otro tipo de muerte utilizada con el claro y sádico objeto de no dañar la piel del animal y arrancarla de una sola pieza consiste en la utilización de electrodos; al animal le introducen un electrodo por la boca y otro por el ano, este último acompañado de una barra metálica que normalmente, al ser introducida, puede desgarrarla los intestinos, agravando más aún esta cruel y lenta agonía. Lejos de producir en sí mismos la muerte, los electrodos únicamente producen la paralización del animal, que posteriormente será despellejado vivo y morirá en una lenta agonía. En internet existen numerosos vídeos que documentan esta práctica; hay que tener estómago para ver siquiera los primeros segundos.

Trampas y cepos no selectivos
La industria peletera no sólo se surte de animales “fabricados” en serie y condenados a vivir en pequeñas jaulas y en pésimas condiciones; también utilizan cepos y trampas. Los animales, después de caer en estos cepos, tratan de liberarse royendo y rasgando sus propios miembros; muchos de ellos mueren tras varios días de agonía: atrapados, heridos, sin comer ni beber. Lo peor de todo esto es que los cepos son un método no selectivo, de modo que caen animales que después serán desechados como “basura”.

Aunque la importación de animales en peligro de extinción está absolutamente prohibida, pagando un buen precio es posible conseguir estas pieles en el mercado clandestino. En muchas ocasiones mueren más animales en trampas que en granjas peleteras; sólo en EE.UU. los tramperos matan 3.5 millones de animales al año, frente a los 2.7 millones masacrados en granjas.

Esta industria no tiene justificación alguna; existen alternativas que no implican sufrimiento para todos y cada uno de los objetos elaborados a base de la tortura y el asesinato de animales.

Habrá quien no tenga reparo en ponerse ropa y complementos que para su obtención, han supuesto meses de agonía a determinadas criaturas, cuyo precio ha sido un dolor insoportable en el momento justo de la obtención de su piel y al fin, tras la tortura y un padecimiento extremo, la muerte. Habrá a quien no le importe que sus hijos jueguen con deliciosos peluches manufacturados con piel de perros o gatos a los que se les ha despellejado vivos. Habrá quien anteponga el placer que le produce lucir esos productos a cualquier tipo de sufrimiento de otros seres. Pero para el resto, para todos aquellos a los que nos repugna saber la crueldad infinita y absurda que hay tras de la industria peletera, va dirigida esta información; para que eduquemos a nuestros hijos en la repulsa hacia este comercio sangriento, para que jamás adquiramos esos objetos y para que expresemos nuestro rechazo público a su existencia, así como para que exijamos a nuestros gobernantes que no se permita la comercialización de los mismos. Acabando con la posibilidad de su venta, terminaremos con la oferta y con un negocio basado en el dolor extremo y continuado de otros seres vivos.

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5 pensamientos en “Morir por la piel

  1. “Hay varias formas de acabar con estos animales,[…] una de las más utilizadas es la intoxicación por monóxido de carbono, técnica en la cual se introduce al animal en una pequeña caja en la que se liberará una cantidad de monóxido de carbono, que le producirá una lenta y agónica muerte que dura unos 30 minutos”

    Anda!! Esto es lo mismo que hicieron los Nazis con los Judíos durante la segunda mundial, con la diferencia que en esto la humanidad no lo tacha como acto cruel, horrible, holocausto, etc.

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